Seleccionar acciones en base a los dividendos que paga la empresa es una de las estrategias más clásicas y populares en el mercado, y por buenos motivos. Se trata de una metodología intuitiva y simple de comprender. Además, los datos estadísticos demuestran que las compañías con atractivas distribuciones de capital suelen generar retornos por encima del promedio de mercado en el largo plazo.

Analizamos algunos puntos importantes a la hora de seleccionar acciones en base los dividendos, tanto en función de la rentabilidad por dividendos como en base a la tasa de crecimiento en las distribuciones de capital.

Rentabilidad por dividendos

La rentabilidad por dividendos nos indica el retorno que obtiene el inversionista comparando el dividendo de la firma contra su precio de mercado. Si el dividendo es de 3 dólares al año y el precio de mercado es de 100 dólares, entonces el inversionista está recibiendo una rentabilidad por dividendos del 3% anual.

Por supuesto que esta es solo una de las variables a tener en cuenta, ya que las fluctuaciones de precios pueden tener un impacto considerablemente mayor que la rentabilidad por dividendos en el retorno total de las acciones durante un período determinado.

Sin embargo, las oscilaciones de precios son bastante inestables y difíciles de predecir, y su impacto puede ser tanto positivo como negativo. Al respecto, es importante recordar que los movimientos de precios de las acciones dependen no solo de los fundamentos del negocio en particular, sino también de variables como las expectativas de los inversores y el contexto de mercado en general.

Muchos inversionistas, entonces, valoran la rentabilidad por dividendos como un componente estable y seguro dentro del retorno total que puede brindar un activo. Algunos inversores de largo incluso consideran que los dividendos les permiten obtener una rentabilidad de sus acciones sin tener que preocuparse demasiado por las oscilaciones de precios a corto plazo.

Esto es especialmente importante para los inversionistas en etapa de retiro o aquellos que buscan obtener ingresos recurrentes de sus inversiones en el mercado sin tener la necesidad de vender posiciones para hacerse de efectivo.

Invertir en base a dividendos a través de ETFs

Los ETFs (Exchange Traded Funds) pueden ser herramientas interesantes para aplicar este tipo de estrategias sin la necesidad de seleccionar acciones a nivel individual.

Por ejemplo, el iShares Select Dividend ETF (DVY) es un ETF que selecciona compañías en base a su rentabilidad por dividendos, incluyendo además algunos requerimientos sobre el crecimiento de esos dividendos en el tiempo y la sustentabilidad de los pagos desde el punto de vista de la solidez financiera de la empresa.

Una alternativa con mayor concentración es el iShares Core High Dividend ETF (HDV). Este ETF se enfoca en firmas que hayan pagado consistentemente en el largo plazo elevadas rentabilidades por dividendos. Debido a su política de inversión, buena parte de la cartera de este instrumento se encuentra enfocada en compañías grandes y seguras en sectores como energía, consumo masivo, salud y telecomunicaciones.

Crecimiento de los dividendos


Además de tener en cuenta la rentabilidad por dividendos, es muy importante considerar la trayectoria de crecimiento en estos dividendos a lo largo del tiempo. Una compañía puede pagar una rentabilidad por dividendos modesta en el presente; sin embargo, cuando esos dividendos están creciendo vigorosamente en el tiempo, entonces esto puede ser muy beneficioso para el inversionista.

Si el precio de la acción aumenta en la misma medida que los dividendos o a un ritmo incluso mayor, entonces el inversor se beneficia por ambos caminos, ya que recibe los pagos crecientes de dividendos y además obtiene las ganancias por revalorización en el precio de la acción.

Alternativamente, puede suceder también que el precio de mercado aumente en menor medida que los dividendos. En ese caso, lógicamente va a aumentar la rentabilidad por dividendos, dado que el numerador en la ecuación de rentabilidad por dividendos creció más rápido que el denominador.

Por lo tanto, los dividendos crecientes implican necesariamente que aumenta el precio de las acciones o que aumenta la rentabilidad por dividendos que obtiene el accionista.

En el mismo sentido, un crecimiento vigoroso en los dividendos de la empresa representa una buena señal para los inversionistas en términos de la fortaleza del negocio. Cuando la compañía cuenta con los recursos necesarios para incrementar consistentemente los dividendos, esto significa que el negocio genera niveles de efectivo por encima de las necesidades de reinversión. Esto dice mucho sobre la salud financiera de la firma.

Además, los incrementos de dividendos reflejan confianza por parte del equipo directivo de la empresa en el futuro del negocio. Un recorte de dividendos es visto como una muy mala señal en el mercado, entonces las compañías tienden a incrementar los pagos únicamente cuando consideran que están en condiciones de sostener estos incrementos de dividendos en el tiempo.

Desde esta perspectiva, un incremento de dividendos no solo refleja que el negocio cuenta con los recursos financieros suficientes para financiar ese incremento, sino que además el management de la compañía tiene una visión optimista y confiada sobre el potencial futuro de la firma.

El Vanguard Dividend Appreciation ETF (VIG) es un ETF ampliamente reconocido entre los inversionistas que apuestan a empresas con dividendos crecientes. Este ETF invierte en compañías que cuentan con una trayectoria de al menos 10 años consecutivos incrementando los dividendos en forma ininterrumpida. Además, el criterio de selección incorpora parámetros relacionados con la rentabilidad del negocio y otras variables que hacen a la sustentabilidad de los dividendos en el tiempo.